Sin título 1
Estoy enamorado de una cabeza en formol. De la increíble paciencia que posee, y aquel soporte que puede brindarme. Cada día me escucha, paciente, tranquila, nunca envejece, no come, no bebe, no mira a nadie más, no se hace amar por otros. Nunca ha necesitado el menor y más simple maquillaje, pues su piel es siempre igual de blanca, de ese hermoso y femenino blanco del que alguna vez también me enamoré. Me mira fija, perdida, de amor verdadero, y no me contradice nunca al yo decirle : "No es cierto, querida, que nos encontramos mejor así que antes de pelearnos?"

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