20050419

Crónica de una autobiografía anunciada

Yo no sé que hizo Dios o los doctores, pero del vientre de mi Madre salí bendito. O acaso fuera un contrato. Uno de esos papeluchos tan de moda hoy en día, en los que firma uno hasta abajo si es que quiere uno lo que quiere, porque luego uno ni entiende, y si entiende y no quiere se amuela. No estoy muy seguro, pero creo que recuerdo como era. Y es que esas ideas locas de alguna parte vienen, y yo recuerdo que desde pequeño recordaba estar en una oficina con dos hombres de traje azul. No las mariconadas de ángeles que pintan, no, estos eran ángeles de verdad (pasa tu a saber si eran gays). Recuerdo que recuerdo que no entendía nada, imagínese, sin haber nacido, ¿como puñetas querían que supiera leer? El punto es que Dios era un tipo elegante y mucho mejor vestido que todos, y entró de pronto en la sala. Yo sabía que con ese, no se hacen nunca transas. Lo sentía, como que hasta lo malvado se les salía a los ángeles, sin oler mal. Y que me empieza a contar lo que dice el papel ese, pero yo, maravillado, la verdad es que no le hice tanto caso. No era importante, se sentía la pura buena vibra, ¿para qué desconfiar? Lo que sí, es que me acuerdo de lo primerito que dijo, eso sí me lo aprendí. Para demostrar que si fue cierto. Recuerdo como dijo: “Ahora te lo voy a leer : Yo no se qué hizo Dios o los doctores”. Y al final, recuerdo, concluyó con “firma abajo a la derecha.”.Y eso hice.


Rogelio Consejo