20050422

Gambito de yo

Somos peones de Dios. Algunos caballos, torres, alfiles reyes o damas. Y a Dios le gusta jugar contra sí mismo, porque no ha encontrado a nadie tan bueno como él con quién jugar. Así que algunos somos blancos otros somos negros. Aunque en el ajedrez de Dios, quizá sea un poco más complicado. Por ejemplo, algunos nos movemos al mismo tiempo, y es difícil analizar las jugadas. Aún para los mejores jugadores.
Me gusta moverme en diagonal, tan lejos como puedo, nunca me importa quién pueda estar ahí para apoyarme o para atacarme, y por suerte me ha ido muy bien. Aunque admito tener culpa de cada peón negro que saco del tablero, porque es cierto que todos somos blancos, pero todos somos piezas, al final.
He acorralado a varios reyes, y por alguna razón aterrorizo a las damas, hago tropezar a lo caballos, aunque a veces siempre nunca reciba mis heridas, no sé. No sé si estoy herido, muerto o en perfecto estado, ni cuando ha pasado, todo, ¿cuando ha pasado?